Caritas, Confer, Hoac, Justicia y Paz y AEFJ (África-Europa Fe-Justicia) animan a la masiva participación en las eleccíones euroepas

L’Antena Barcelona 

El próximo 25 de mayo los españoles estamos convocados a elegir 54 de los 751 diputados que compondrán el nuevo Parlamento Europeo y que representarán a unos 490 millones de ciudadanos europeos (28 países miembros).

En estas elecciones, el nuevo Parlamento estrena mayores competencias: elige al Presidente de la Comisión, tiene que aprobar al conjunto de los miembros que propone el Consejo Europeo para formar la Comisión y puede destituir a la Comisión mediante una moción de censura.

El gran reto al que se enfrentan los ciudadanos europeos es, por un lado, la desinformación acerca de las instituciones, funcionamiento y repercusiones de lo que se realiza, día tras día, en la Unión Europea, unido al casi total desinterés por lo que en la UE se debate.

Desde nuestra común identidad cristiana y a la luz del Evangelio y la Doctrina Social de la Iglesia, animamos a todos los votantes a tomar conciencia de la importancia de este momento, donde con nuestro voto podemos construir una Europa más justa y solidaria con las personas y los países más débiles y vulnerables. Sigue leyendo

El Colegio de Periodistas de Cataluña protesta contra los bloques electorales

ANTE LAS ELECCIONES EUROPEAS 2014,     

Carme Canadell Andreu, fma

Ayer, 5 de mayo,  en la sala de reuniones del Colegio de Periodistas de Catalunya, la decana del Colegio, Neus Bonet, reiteró  una vez más su queja contra los “bloques electorales”, en nombre de la profesión  y  ante la proximidad de las Elecciones Europeas.

Estos bloques o espacios que emite la Televisión de nuestro país sobre el acontecer político de las campañas electorales, y que deberían ser  informativos, siguen, por el contrario, los mismos criterios que la propaganda. Estos criterios los imponen los partidos políticos a los medios de comunicación. Los políticos fijan un tiempo y un orden predeterminado de las  apariciones en pantalla de cada uno de los partidos, primando a las formaciones políticas con mayor implantación. Esto es, ya, una censura previa, inaceptable en cualquier democracia avanzada. El Colegio de Periodistas denuncia también las ruedas de prensa de los partidos sin que se admitan preguntas, y el hecho de que se impide el libre acceso de los periodistas gráficos a los mítings electorales, imponiéndoles en cambio unas imágenes fotográficas escogidas con criterios propagandísticos y no informativos.

Así pues, los bloques electorales son sinónimo de ingerencia y descrédito. Por eso son, sobre todo, un ataque a la democracia, que debe tener siempre el sustento de un periodismo independiente.  Independiente, por supuesto, de los poderes políticos y de los económicos.

El periodista Carles Prats, vocal de la Junta y responsable del Grup de Mitjans Públics, presenta en vídeo el testimonio de 25 periodistas europeos de medios públicos, entre ellos, algunos miembros destacados de organizaciones profesionales y sindicales. Todos ellos afirman que ni en su país ni en ningún país europeo existen estos bloques. Y dicen públicamente: “No a los bloques electorales!”

El Colegio de Periodistas de Cataluña llama a la sociedad catalana a que se una a esta petición, para que las fuerzas políticas catalanas retiren los bloques electorales. Neus Bonet pidió a los ciudadanos “espíritu crítico a la hora de consumir esta información”. Lamentó que estamos “peligrosamente atrapados en el tiempo y corremos el riesgo de perpetuar esta anomalía democrática que no tienen otros países europeos.”

Señor Moragas…

Escrito por Jordi Évole: www.elperiodico.com

Lunes, 28 de abril del 2014

Sí, ayer le llamé sin avisar. Y me cogió el teléfono. Al menos no me dijo que era su hermano… Usted puede pensar que así no se hacen las cosas. Y no voy a decirle que no. Igual tiene razón. Incluso estaría dispuesto a pedirle disculpas por las formas, que no por el fondo. Podría defenderme argumentando que desde el minuto uno de la conversación le avisé de que le estaba grabando, información que incluso le reiteré. Pero sería entrar en el terreno de las excusas. Y no es plan. No voy a negarle que tuve dudas de emitir o no esa llamada. Y me gustaría explicarle por qué lo hice.

Básicamente lo hice por un motivo: estoy harto. Harto de la política comunicativa de este Gobierno. Harto de que ninguneen a la mayoría de periodistas, por ejemplo a los que deben soportar esos simulacros de ruedas de prensa sin preguntas, o peor aún, con preguntas pactadas, donde vemos al presidente improvisando una respuesta mientras la lee en un papel escrito por un asesor.

Porque ustedes cuando quieren comunicar, comunican. Llevan meses bombardeándonos con «ya estamos en la senda de la recuperación» y, aunque no me lo creo, entiendo que estén en su derecho de intentar que nos lo creamos. Pero también tienen el deber de dar la cara en asuntos que no les favorecen tanto. Como, por ejemplo, explicar los recortes de la ley de la dependencia.

Para completar el programa de ayer, intentamos que algún miembro del Gobierno o del PP diese la cara. Llamamos a la vicepresidenta, a tres ministros, a dos secretarios de Estado, a un director general y a dos diputados. Algunos dijeron rápidamente que no. Y se lo agradecemos. Porque con otros perdimos más el tiempo: marearon la perdiz para al final tomar la misma decisión.

El deber de dar la cara

Si alguien no quiere ir a un programa tiene la libertad de no hacerlo. Solo faltaría. Pero ustedes son representantes electos, tienen el deber de dar explicaciones, y los medios ejercen de intermediarios entre ustedes y los ciudadanos. Igual es que eso también lo quieren recortar. Llamar sin avisar y grabar (avisando) igual no es muy ortodoxo. Casi tan poco como que nueve compañeros suyos se nieguen a dar explicaciones sobre los recortes en dependencia. La llamada a puerta fría fue la única salida que encontramos en el callejón del silencio oficial. Si diesen la cara no lo harían tan mal. Confíen un poco más en ustedes mismos. Dejen de hacer caso a los que les dicen: «Cuanto menos salgamos, mejor».

Sé que escribiendo esto, ustedes nos concederán la mitad de las entrevistas que nos daban. No pasa nada: la mitad de cero es cero. Nosotros seguiremos intentándolo. Mientras, me quedo con el consejo de Jaume Martorell, el chico que le puse al teléfono: «Si puede luchar el de la silla de ruedas y el respirador, puede luchar cualquiera».