‘¿Entre todos?’ ¿De verdad?

Texto de Mariola Cubells, periodista

http://www.huffingtonpost.es (28/08/2013)

Empezamos. Unos padres andaluces en paro con un hijo de siete años que padece una grave enfermedad para la que necesita atención especializada. Ellos no pueden pagar las terapias que el niño precisa. Ante semejante problema una televisión pública puede hacer dos cosas:

a. Montar alrededor de esos padres sin recursos y bastante desesperados un programa de televisión, con una presentadora cercana y dicharachera. Apelar a la caridad del españolito de a pie, en lugar de reclamar la justicia exigible en estos tiempos, para que tacita a tacita, con el esfuerzo de todos, reunamos dinero para que los padres de ese niño desdichado puedan pagarle la terapia.

b. Denunciar, ante todo, que la ley de Dependencia, que existe PRECISAMENTE para casos como estos, no funciona. Explicar por qué coño no funciona. Contarle al espectador, maduro y exigente, cómo deberían ser ya todos los espectadores españoles de este nuevo siglo, en qué consistiría en este caso que nos ocupa la ley, qué beneficios obtendría el niño, cómo se gestionaría y dónde deberían ir los padres del niño o cualquiera en su misma situación a demandar su derecho. Y para terminar, la tele pública, en esa tarea de denuncia, debería exigirle al Gobierno el pleno y correcto funcionamiento de esa ley.

¿Qué dirían que ha hecho TVE? Exactoooo. Nuestra televisión pública ha puesto en marcha un nuevo formato Entre todos que ya funcionaba en otra tele pública, Canal Sur, con idénticos tintes. Allí se llamaba Tiene arreglo. Al programa, que opta por la caridad y no por la justicia, como ya he dicho, va llamando gente: españoles con un gran corazón y muy generosos, que pese a lo mal que lo están pasando, pese a las dificultades, han decidido ayudar a esos padres necesitados para que “Antonio, que quiere vivir, que quiere hacer muchas cosas” pueda recibir la terapia que, incomprensiblemente, la sanidad pública de nuestro público Estado del bienestar no le da. Ningún atisbo de crítica a ese hecho, por cierto, ningún comentario de ninguno de los buenos españoles que llaman, ni por supuesto de la presentadora, súper fresca, súper natural y súper cercana, el calificativo que más leído sobre ella.

Se presentan otros casos, además del que he contado. Gente que nos necesita. Y el programa se puebla de madres abnegadas y solidarias, (algunas de ellas muy jóvenes, que pese a todo, tuvieron a sus hijos), buenismo de baratura, espectacularización del dolor, de las emociones, de la solidaridad mal entendida. Y todo disfrazado de servicio público: por eso hay una mesa con expertos, abogados, psiquiatras y mediadoras familiares que le dan esa pátina de respetabilidad, necesaria para que el programa no se vaya al cubo de la telebasura, así directamente. Para hacer más llevadero el trago del programa y sus problemones, el público entra al trapo en un juego: cada vez que a la presentadora le avisan que tiene una llamada de un espectador generoso, ella se vuelve y les grita, “¿Qué tengo?”, y ellos, entusiastas, gritan: “¡¡¡¡Llamada!!!!”. Luego el jaleo y el aplauso. Y así todo es más divertido. El programa también plantea problemitas. Como el del niño que se va de vacaciones y no tiene con quién dejar a su mascota, que es un bicho que no reconozco (para entonces he bajado al volumen porque estaba empezando a hiperventilar).

Durante el programa, que por cierto está producido por la productora de Pablo Carrasco, antiguo directivo de TVE y de Canal Sur (la autonómica andaluza, por cierto también, ha acusado de plagio a la cadena pública nacional), pasan cosas bonitas y entrañables como:

– Los demandantes de ayuda lloran cada vez que la llamada de un espectador deja unos euritos. Y lloran con verdaderos sollozos si son eurazos. Mil, por ejemplo.

– Un niño, animado por su madre, llama para ofrecer el dinero de su hucha. Aplausos, rendición absoluta de la presentadora, más lágrimas de los padres desesperados.

– Un rótulo sobre la madre del niño que necesita terapia dice: “Mi marido se ofrece como albañil para arreglar pisos”. Como el hombre está en paro, deducimos que quizá tenga que cobrar en negro, pero eso no se especifica. Y supongo que Montoro no va a estar ahí, persiguiendo el tema, pudiendo perseguir a los actores que no pagan sus impuestos en España.

– Conexión con la redacción donde los 20 periodistas del programa están controlando las llamadas, que son miles, porque aunque en este país haya seis millones de parados y muchos indignados-que-tienen-twiter-y-televisiones-de-plasma-y-muchas-becarias-que-se gastan-el-dinero-de-las-becas-en-aumentos-de-pecho, aún hay españoles de bien, que no salen a la calle a manifestarse y que en lugar de eso ven programas como este, que es muy educativo y mu bonito… En la citada conexión, una de las redactoras nos explica el funcionamiento: nosotros recibimos las llamadas y lo coordinamos todo. Estupendo pues.

– La llamada de una espectadora de A Coruña dispuesta a ayudar a una madre a la que le han cortado el gas por no poder pagar y que tiene una hija de 16 años con una enfermedad degenerativa y a la que no puede duchar en casa. La presentadora, al saber que es de A Coruña dice, “¡Qué bien se come en La Coruña! ¿eh?”

– La llamada de una espectadora de Cartagena que se siente muy identificada con esa madre coraje, (la conductora del espacio dice que no quiere usar el término pero que no le queda otro remedio) y que va a ayudarla también con un dinerito. La presentadora, al oir que es de Cartagena dice: “¡Qué bonito es Cartagena! ¿eh? yo estuve allí una vez haciendo un reportaje de un submarino”.

– La llamada de una señora de Burgos. La presentadora dice: “Umm, un plato de morcilla de Burgos, tostaito, vuelta y vuelta, a estas horas ¿eh? ¿Sabe qué le pongo yo a la morcilla, así por encima? Un poquito de avellanas”.

– Reporteros entregados en las casas de cada una de las familias que reclaman ayuda para sus penalidades. Una de ellas, al presentarnos el caso de Giovana nos advierte: su hija sufre una enfermedad degenerativa pero es muy cariñosa.

– La presentadora, muy jovial, usa los tópicos que debe usar en todo momento, para que el espacio pueda gustar al español medio. Le llama guapo o guapa a todo el mundo. Lo sea o no lo sea, por cierto. Y dice que ella se ha enterado que ahora llamas a unos grandes almacenes a Valencia y te llevan la compra a Vigo…

– Gente que llama y da ropa para los niños o literas para que no duerman juntas en una cama tan pequeñita.

– Una madre con un hijo adoptado y una expareja (con quien realizó el proceso de adopción) que dice que como el niño es adoptado no se hace cargo de la manutención. Un delito, sí. El Estado debería también tomar cartas en el asunto, pero no. Mejor apelamos a la buena gente. Una de las señoras que llama dice: lo principal es tener salud. Aunque hay que agradecerle que esto lo diga en este caso y no en los anteriores: niño con parálisis, niña con enfermedad degenerativa, o anciana Alzheimer.

El programa tuvo el lunes, día del estreno un 7,7% de audiencia. 858.000 espectadores. No más, desde luego, de la que tenía una serie de ficción nacional, Gran Reserva: el origen, que era una buena serie de ficción nacional. Resumiendo, a ver si entre todos nos cargamos un Gobierno que consiente un país con esas necesidades y ese nivel de abandono, que nos llevan a otros tiempos de plomo.

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