Domingo 16 de marzo de 2014

Segunda semana de cuaresma

Visión cristiana del desarrollo: pobreza multidimensionalsomalia

SOMALIA

Población: 9.718.000 h.

IDH: sin datos

Un país pobre hasta en datos

Comenzamos la segunda semana de cuaresma y de campaña con los últimos. Una semana en la que centraremos la mirada en la “pobreza multidimensional”, un concepto relativamente reciente del PNUD que viene a referirse a los que son simultáneamente pobres en más de un aspecto (el concepto como tal será nuevo, pero la realidad que quiere reflejar no). Como veíamos el Miércoles de Ceniza, la palabra “desarrollar” apunta a “desenrollar”, “desplegar”, “desenvolver”. Por tanto, “desarrollo humano” significaría “despliegue de todas las dimensiones de la persona humana”. Y, aplicado a las sociedades, despliegue de todas las dimensiones de la vida social. Desde este concepto, se comprende el concepto de desarrollo humano del PNUD como un “expandir las opciones de las personas y de las sociedades”. Por eso no es de extrañar que sus Informes se preocupen en los que son pobres en más de un aspecto. La visión cristiana del desarrollo humano comparte esta visión. En primer lugar, porque Jesús pasó por este mundo liberando a las personas de todo lo que les impedía vivir en plenitud como tales:

Yo he venido para que tengan vida y vida en plenitud (Jn 10, 10). ¡Magnífico resumen de la misión de Jesús! “Vida en plenitud” (“en abundancia” según otras traducciones) nos remite a ese “despliegue” de todas las dimensiones de la persona. Los sinópticos nos muestran a un Jesús incansable, que recorría todos los pueblos y aldeas, enseñando en sus sinagogas, anunciando la buena noticia del Reino y curando todas las enfermedades y todas las dolencias (Mt 9, 35 y pp). Los evangelios tienen mucho cuidado en manifestar que Jesús no es un mero curandero que se limita a sanar las enfermedades físicas o a satisfacer necesidades básicas (A ver, ¿cuántos cestos de sobras recogisteis? ¿y no acabáis de entender?). Jesús quiere la sanación integral (utilizando una palabra muy en boga hoy) de la persona, en cuerpo y alma, en lo que tiene de dignidad personal y de participación social. Por eso, cuando Jesús cura a los leprosos, a la mujer que padece flujos de sangre, al ciego o al paralítico lo que está haciendo es devolverles su dignidad de personas e integrarles de nuevo en la comunidad. Los gritos de Jesús: “¡levántate!”, “¡ábrete!”, “¡sal fuera!”, son mucho más que meras restituciones de la salud corporal, son invitaciones a vivir en plenitud, en amor y libertad:¡Ánimo, hijo, tus pecados quedan perdonados! Incluso no duda en poner por delante la vida de las personas antes que las leyes y las costumbres: ¿Qué está permitido hacer en sábado, el bien o el mal, salvar una vida o dejarla morir? Y ésta que es hija de Abrahám y que llevaba dieciocho años encorvada, ¿no había que liberarla en sábado?

Continuar la misión de Jesús de comunicar vida en abundancia en todas sus dimensiones supone abordar la situación de los que sufren carencia de vida en todas sus dimensiones. Somalia es uno de los pocos países del mundo de los que no se dispone de datos fiables para elaborar el Índice de Desarrollo Humano. ¡Un país pobre hasta en datos! Un “país fallido”, según algunos observadores. Los pocos datos que hay apuntan a un país pobre en todo: en estructuras de gobierno, en organizaciones sociales, en educación, en sanidad, en proyección internacional… y en alimentos.

En nuestra oración, hoy tenemos presentes a los más pobres de los pobres y, especialmente, a los habitantes de Somalia.

Lecturas de la eucaristía de hoy:

Gn 12, 1-4a: El Señor dijo a Abrahán: Sal de tu tierra y de la casa de tu padre hacia la tierra que te mostraré.

Sal 32: Los ojos del Señor están puestos en sus fieles, en los que esperan en su misericordia, para librar sus vidas de la muerte y reanimarlos en tiempo de hambre.

Tim 1, 8b-10: Toma parte en los duros trabajos del Evangelio,según las fuerzas que Dios te dé.

Mt 17, 1-9: Este es mi Hijo, el amado, mi predilecto. Escuchadle.

Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,

como lo esperamos de ti.

Haz que nuestros ojos estén puestos,

como los tuyos, en los más pobres,

aunque eso nos suponga salir de nuestra tierra, casa y zona de confort

y tomar parte en los duros trabajos del Evangelio,

con las fuerzas que tú nos des.

Accede a la página web de la campaña

Accede al pdf de la semana

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