Las personas no son euros con piernas

Artículo de Pau Vidal publicado en el blog TercerSector.net (www.tercersector.net)

Ya sabemos que corren tiempos duros para la financiación de proyectos a partir de la administración pública. Esto ha llevado a muchas organizaciones a volver la vista a las personas individuales como fuente de financiación de sus actividades. Así, una de las cosas de las que más se oye hablar últimamente es de campañas de captación de fondos. Lamentablemente, muchas de estas campañas no están teniendo los resultados esperados, comenzando a provocar un cierto desencanto y desánimo.

En general, el enfoque de captación de fondos adolece de centrar todo su esfuerzo en la dimensión económica de la gente. Algo así como “dame dinero”, “necesito tu dinero”. Considero que eso provoca una sensación parecida a la que he tenido en algunos viajes como turista, cuando me he sentido un “euro con piernas”. No es una sensación agradable. De hecho, suele provocar el efecto contrario al que busca: cuanto más quieren mi dinero, más me predispongo a guardarlo. Algo parecido debe pasar con muchas de esas campañas.

La falta de dinero no es la causa de los problemas de nuestras organizaciones, sino que es la consecuencia de no haber sido capaces de generar un compromiso previo hacia nuestra misión. Las personas se comprometen en aquello que les importa, y es entonces cuando destinan tiempo y recursos. O sea, voluntariado y dinero para trabajar por la razón de ser de la entidad.

Las personas pueden comprometerse e ilusionarse con las organizaciones, y entonces se transforman en una base social que aporta dedicación voluntaria y recursos económicos para luchar por lo que creen que vale la pena. Nada nuevo: las organizaciones no lucrativas siempre han sido lo que las personas comprometidas han querido que sean.

La financiación pública nos ha dado dimensión como sector y nos ha ayudado a crecer y estructurarnos, pero el precio ha sido alto. En muchos casos, se ha olvidado la importancia de contar con una base social implicada con la organización. Ahora nos toca trabajar duramente para reconstruir vínculos con la comunidad y conseguir esa base social comprometida con la misión de la entidad.

Pero no podemos olvidar que las personas no son “euros con piernas”: tienen voluntad y capacidad de comprometerse con nuestra organización porque le importa lo que aportamos a la sociedad. Y el resultado de ese compromiso serán ideas, dedicación, dinero, relaciones, presencia social, etc.

En lugar de enfocarnos a captar fondos deberíamos centrarnos más en generar compromiso. Y una vez nuestra base social cuente con personas comprometidas, sí que tendrá sentido realizar campañas de voluntariado o de compromiso económico para concretar el compromiso en acciones.

Primero el corazón, después la cartera.

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